Por: María Victoria Buitrago

Después de la oficialización de la renuncia por más de cinco senadores entre exministros, excongresistas y exdirectores, el Partido Liberal parece estar debilitándose y perdiendo fuerza en sus ideales liberales.

La división del Partido Liberar que se venía presentando desde el inicio de la candidatura del presidente Duque, tuvo mayor visibilidad en el momento en que el director del partido, Cesar Gaviria, decidió declarar la colectividad como partido independiente. Dejando a un lado iniciativas lideradas por ellos como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, el Acuerdo de Paz, una nueva Constitución, las libertades públicas y los derechos humanos de los colombianos, considerando que el partido de gobierno se opone a dichas iniciativas. Esto generó indignación por varios militantes como Juan Fernando Cristo, exministro del Interior; Yesid Reyes, exministro de Justicia; Eduardo Díaz Uribe, exministro de Salud; Guillermo Rivera, exministro del Interior; Cecilia López, exministra de Agricultura y Medio Ambiente; Ramiro Bejarano, exdirector del DAS y columnista; Amilkar Acosta, exministro de Minas y Juan Sebastián Rozo, exministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, autores del comunicado con el cual se dio la desbandada.

La incertidumbre de no estar completamente cerca del gobierno, pero tampoco ejercer oposición ante este, hace que el partido entre en un limbo político, ya que no se sabe hacia dónde apostará o sí puede llegar a ser un partido confiable para los colombianos que se denominan liberales. Situación que además puede traer algún tipo de desventaja para las elecciones regionales que se avecinan el próximo año.

Por su parte, los exmilitantes seguirán defendiendo desde las calles los ideales que el Partido Liberal no está representando hoy en día y buscarán alianzas para participar en las elecciones del próximo año, mientras que la comitiva deberá decidirse por una posición firme como partido y recuperar de esta manera su reputación.

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