Por: Wilson Ruiz Orejuela

Dos noticias de movilidad y medio ambiente, que fueron dadas a conocer esta semana, preocupan desde hace rato a las autoridades.De una parte Colombia ocupa el segundo lugar con peor tráfico en el mundo, figurando Bogotá como la quinta ciudad con movilidad deficiente y entre las 100 primeras se incluyen Bucaramanga, Cali, Medellín y Barranquilla.

La segunda noticia está relacionada con la contaminación por generación de CO2 de los vehículos y de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Nacional, las que más contaminan son las motocicletas, teniendo en cuenta la cantidad de personas que transporta por emisiones de agentes contaminantes.

Y es que desde hace rato diferentes sectores vienen advirtiendo sobre el incremento del uso de la motocicleta sin que exista un control por parte de las autoridades de tránsito. Este fenómeno en lugar de contribuir a la movilidad, por la facilidad para el desplazamiento que ofrecen esos vehículos, está generando más caos en las ya congestionadas vías de las principales ciudades del país.

El aumento del número de motos como medio de transporte es preocupante, no solo porque se incrementa el parque automotor, también por la irresponsabilidad con la que se viene manejando el tema, desde la entrega de licencias, que en muchos casos se adquieren sin una instrucción previa o curso de conducción como si se hace con los carros; pasando por la falta de vías y señalización eficiente y la manera como muchos motociclistas se movilizan sin el menor cuidado con las normas de tránsito, poniendo en riesgo su vida y la de los demás.

No es un prejuicio considerar que existe un peligro por el mal uso de estos vehículos en las vías. Las cifras así lo revelan: de acuerdo con  el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses el año pasado se registraron 6.802 muertes por accidentes en todos los medios de transporte, de ellas 3.418 corresponden a accidentes de motocicletas, en su mayoría por desobedecer las señales de tránsito, conducir en estado de embriaguez o exceso de velocidad.

Mientras que en el departamento de Santander se presentaron 325 muertes por accidentes ocurridos en 2016, en Bucaramanga los fallecidos por esta causa fueron 71.Las finanzas públicas también se ven afectadas.

La Secretaría de Movilidad de Bogotá reveló que en diciembre de 2016 la accidentalidad le costó al Distrito más de $53 mil millones, mientras que en enero de 2017 el costo fue de $44 mil millones.

Actualmente en el Registro Único Nacional de Tránsito, RUNT, aparecen registradas en Colombia más de 7.400.000 motocicletas y la cifra sigue creciendo, si se tiene en cuenta la facilidad que ofrece el comercio para adquirirlas. El ciudadano está en su derecho de tener una motocicleta como medio de transporte, porque es más asequible en términos económicos y tiene más facilidad para la  movilidad, pero el incremento del parque automotor debe ir acompañado de medidas especiales de seguridad vial, por la salud de los propios motociclistas y los transeúntes en general.

Los mismos conductores de moto deben entender que prácticas como el zigzagueo, conducir por zonas prohibidas, no utilizar las direccionales, no esperar el cambio del semáforo, no utilizar casco o chaleco o movilizarse con exceso de velocidad, los pone en alto riesgo de sufrir un accidente de tránsito, con consecuencias que en muchos de los casos son fatales.

Las autoridades no pueden seguir con medidas laxas para infracciones tan graves como las cometidas por algunos motociclistas y aunque el nuevo Código de Policía regula ciertas prácticas en las vías, los controles deben ser más estrictos por el bien de todos en las calles.

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