Por Ricardo Villa Sánchez

@rvillasanchez

El mejor regalo que le puede dejar la nación a Santa Marta de cara a su quinto centenario de fundación, es el diseño e implementación de una red estratégica de transporte multimodal que conecte a Santa Marta al Gran Caribe. En días pasados se revivió el debate sobre la deuda aplazada con la ciudad de la ampliación de la pista del aeropuerto, a raíz de una proposición presentada por el congresista Jose Luis Pinedo en la discusión sobre el Presupuesto General de la Nación, solicitando la asignación presupuestal de una Partida de 400 mil millones de pesos para que la pista del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar llegue a 2300 Mts de longitud.

Con este proyecto estratégico, que debe ser priorizado en el nuevo Plan de Desarrollo y en el Presupuesto Nacional, se permitiría el arribo de aviones de cabina ensanchada, tipo jumbo, que mucho se utilizan para los vuelos chárter por grupos, y para que no haya obstáculos en el “cono de aproximación”, con base en la potencia de frenado y en previsto nivel de combustibles, entre otros, para el aterrizaje de los aviones de los vuelos intercontinentales. Lo anterior, teniendo en cuenta que aeronaves que provienen desde algunas islas del Caribe o de países vecinos de tierra firme, no necesitarían estas condiciones, por lo que el Alcalde Rafael Martínez anunció que pronto se abriría una línea Santa Marta – Panamá y debutaría, después, otra entre Miami y la ciudad.

En ese sentido,  entidades como la Aeronáutica Civil, Fontur, Presidencia de la República, Gobernación del Magdalena, Alcaldía Distrital, que han participado de la discusión, han afirmado que la única posibilidad de ampliar la pista sería hacia el océano, como lo señala el Plan Maestro Quinto Centenario. En vista de la presencia de riesgos que se están evaluando como cerros, porcentajes de vientos, de mareas y de oleajes, de migración de aves, de aumento en la densidad de vivienda en el área de influencia del mismo, entre otras particularidades del entorno, se avanza en estructurar un diagnóstico socio ambiental para continuar con el trámite de la correspondiente Licencia Ambiental ante la ANLA.

Al respecto el Ministerio de Transporte en respuesta del gobierno anterior, además contempló como alternativa, también girar los grados necesarios a la pista, lo que conllevaría a construir una nueva, que de vieja data, expertos han manifestado que podría ser en el sector de La Y de Ciénaga.  Desde esa perspectiva, quizás más allá de trasladar la pista, también sería prudente correr la línea férrea concesionada para el transporte exclusivo de carbón, así como las calzadas de la Troncal del Caribe, hacia los cerros, para establecer en este espacio, las vías complementarias o una pista alterna para el parqueo de aeronaves y de otros servicios. Sin embargo, los diferentes estudios aún no llegan a la ingeniería de detalle, ni se ha concretado la Licencia Ambiental, para el uso de un bien público, como las aguas del mar caribe y la franja costera, y para avanzar en la posterior licitación para la contratación pública de esta compleja obra.

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