Por: Wilson Ruiz Orejuela

A propósito de la celebración del Día Internacional de la Mujer es pertinente seguir reflexionando sobre la igualdad de género que debe aplicarse en todos los escenarios de la administración pública, sobre todo cuando llevamos años pregonando que hay que superar las grandes brechas de discriminación por circunstancias de género, raza o condición social y todas las entidades buscan establecer políticas de equidad.

Hay que trascender en el tema de la igualdad de género y no circunscribirlo al manejo del lenguaje en masculino y femenino. Su esencia no es utilizar en los discursos palabras que diferencien a los hombres de las mujeres: los y las, ciudadanos y ciudadanas, bienvenidos y bienvenidas, seguramente se constituyen en un símbolo de reconocimiento a tantos siglos de lucha por sus derechos, pero no podemos quedarnos en la retórica, hay que demostrar el respeto por la equidad de género en el hogar, en la empresa, en la oficina, en todos los escenarios.

Las competencias profesionales de la mujer y su preparación académica crecieron durante las últimas décadas, sin embargo persisten las inequidades en el acceso a la vida laboral, sobre todo en cargos de dirección.

El Departamento de Función Pública reporta que en las entidades que envían información a esa dependencia hay una ocupación laboral de mujeres del 38 por ciento, cifra que si bien cumple con la llamada Ley de Cuotas que establece que al menos el 30 por ciento de los cargos decisorios de la administración pública deben ser ocupados por mujeres, aún no existe equidad frente al trato laboral para uno y otro género, teniendo en cuenta que la mayoría de los puestos de alta dirección son ocupados por hombres.

De otra parte es inaceptable que todavía se presenten hechos recurrentes de maltrato físico y verbal y el incremento de delitos cometidos por su condición de mujer, sometiéndola a tratos humillantes. Peor aún es que se registren actos de discriminación en las familias y que los victimarios sean las personas más allegadas.

Según Profamilia, la violencia de género afecta a más del 70 por ciento de las mujeres en Colombia. Cifras oficiales reportan que el año pasado se registraron 902 homicidios de mujeres por diferentes circunstancias, cien de ellos fueron cometidos por sus compañeros o excompañeros sentimentales.

Más grave es la situación que viven las mujeres en comunidades de minorías étnicas como las poblaciones indígenas, en las que desde muy temprana edad las niñas son objeto de abusos sexuales y violencia física. Para algunas de estas poblaciones es natural tratar a las mujeres con insultos y agresiones, pero pocos son los casos que se denuncian y escasas las estadísticas sobre abusos, aunque el Observatorio de Asuntos de Género de la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer destacó que unas 70 mujeres afrocolombianas y más de 40 indígenas fueron víctimas de violencia intrafamiliar en los últimos meses.

No hay duda que frente al tema de equidad de género se lograron avances importantes y se notan los esfuerzos hechos por autoridades, organizaciones no gubernamentales y la comunidad internacional, no obstante, queda un camino largo por recorrer en esa lucha.–

Leave a Reply