Por: Jennyfer González

El candidato del ultraderechista del Partido Progresista de Brasil, lideró la intención de voto ante Fernando Haddad. Con una votación de más de 57 millones de votantes en segunda vuelta frente a 47 millones, del candidato del Partido de los Trabajadores (PT). Con discursos Nacionalistas y Conservadores, a favor de la dictadura Militar de 1964 a 1985 que hubo en Brasil, una de sus frases más emblemáticas ha sido: “El error de la dictadura fue torturar y no matar”.

Jair Messias Bolsonaro, es un exmilitar de 63 años de edad, quien desde 1991 ejercía como Diputado General de Brasil. Y como diputado uno de los más votados en el estado de Río de Janeiro en el 2014.

Considerado como una figura polémica, ha provocado indignación con comentarios homofóbicos, misóginos y racistas durante sus casi 30 años de ejercicio político, como, por ejemplo:

«Sería incapaz de amar un hijo homosexual. No voy a ser hipócrita aquí. Prefiero que un hijo mío muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo por ahí» fue una de sus declaraciones en una entrevista realizada en el 2014.

Durante un debate parlamentario en 2003 sobre la ley antiviolaciones, el hoy Presidente de Brasil, atacó a la diputada del Partido de los Trabajadores María del Rosario diciéndole «no merece ser violada, no es de mi gusto, es fea»
Con la comunidad afrodescendiente tampoco se queda atrás, pese a que, Brasil es considerado una nación multiétnica, se refirió a ellos como: «no hacen nada. Creo que ni para procrear sirven» y en otra entrevista dijo, refiriéndose a sus hijos «no se van a enamorar de una mujer negra porque están muy bien educados».

Pese a las críticas que recibe por sus palabras provocadoras y ofensivas; con respecto a las mujeres no parece ponerlo en desventaja, pues en las estadísticas, tuvo un 42 % del voto femenino en primera vuelta.

El inminente triunfo de Bolsonaro ha generado muchas controversias. La revista británica, The Economist, lo catalogo como: “Si ganara, podría poner en riesgo la supervivencia misma de la democracia en el país más grande de América Latina”. La revista también se refirió a él como un populista al estilo de Donald Trump y que podría llegar a convertirse al dictador chileno “Sr. Bolsonaro podría no ser capaz de convertir su populismo en dictadura al estilo Pinochet”.

Para algunos brasileños, el hecho que de Bolsonaro llegue al poder los pone en un futuro incierto, por lo que algunos han tenido que acudir al psicólogo por el estrés que les provoca las elecciones, y los roces o rupturas familiares que han surgido por polarización que vive el país.

Algunas posturas que generan desconcierto de Bolsonaro, no solo a los brasileños sino al mundo, que reconoce a Brasil, No solo como una gran potencia, sino el pulmón del mundo.

 

Medio Ambiente
Con respecto a este tema, no habla nada referente al cambio climático o una posible solución para menguar el daño ya hecho, por el contrario, dijo que, de ser elegido, retiraría a Brasil de acuerdo climático de parís; éste un compromiso de reducir la emisión de gases de efecto invernadero y evitar así el calentamiento global.

Acuerdo que fue aprobado por 195 países en el 2015, a lo que Bolsonaro se refirió “Lo que está en juego es la soberanía nacional, porque perdimos injerencia sobre 136 millones de hectáreas”.

Refiriéndose a los Indígenas.
Aspira llevar a cabo un debate al Congreso, con respecto a la demarcación de tierras indígenas y autorización para la titularización de las tierras y explotación comercial de áreas protegidas.
No con buenos ojos se puede ver al presidente de Brasil, pero, más impresionante y decepcionante es que un país con tanta riqueza e importancia ambiental lo hayan elegido este domingo.

Sin embargo, no se puede definir a Brasil, como un país machista, homofóbico, racista, y que el futuro del “mundo” le importe poco; mucho menos que sea Bolsonaro quien los representa, como si puedo, ser el caso de Estados Unidos con Donald Trump.
La razón va más allá. Más bien podría ser el desconcierto y rechazo de los brasileños ante tanta corrupción, después de una experiencia con Dima Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, ambos investigados y condenados por corrupción, los brasileños o según las estadísticas, la gran mayoría no quiere saber más de la izquierda.
Como diría Sergio Ramírez, escritor nicaragüense “surge del desencanto en la izquierda que, al resultar culpable de corrupción, mató muchas esperanzas: ¿No era la corrupción un vicio exclusivo de la derecha?
El triunfo, genera la melancolía de muchos: ambientalistas, defensores de derechos, de la igualdad; no dejan de ver con decepción el retroceso a todas las libertades que se pensaban estábamos superando. Y la desprotección de la reserva natural más grande e importante del mundo y su supervivencia.
Ya río, la guacamaya azul emblemática del Brasil es historia, tras confirmarse su extinción, ojalá no le pase lo mismo a su selva amazónica.

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