Por: Daniel Castro

Esta semana se dio en el país una dolorosa notícia, una de esas que no se daba hace rato quizá desde los periodistas ecuatorianos secuestrados y asesinazos por alias Guacho; el asesinato a tres jóvenes geólogos de nuestro país que trabajaban para la multinacional Continental Gold, un titular que ha dejado el país perplejo.

Notícias tan trágicas como la anterior son el resultado de un conflicto armado y pues se debe esperar la investigación para definir quien fue el autor o que grupo realizó esta dolorosa acción, pero fue por cosas como estás que le apostamos a un proceso de paz, que le apostamos a una salida negociada a la confrontación armada y seguimos convencidos por las cifras que es la única manera de salir de estos episodios.

El acuerdo de Paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la desmovilizada Guerrilla de las FARC no sólo nos permitió poner fín a más de cinco décadas de confrontación con este grupo, sino que también redujo notablemente las cifras de compatriotas muertos en medio del conflicto. De acuerdo con datos estadísticos del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), para que tengamos un dato de referencia, la confrontación entre el gobierno y esa ex guerrilla en 2002 dejo un trágico saldo de 2.799 muertes, de las cuales 583 fueron solo civiles, es decir, personas como los jóvenes geólogos.

Esta aterradora cifra de 2.799 colombianos fallecidos en medio de la seguridad democrática, muestra la magnitud de la confrontación y resalta la importancia de haberse dado el acuerdo de Paz del teatro Colón, pues si miramos el mismo estudio de la CERAC para el año 2017 la cifra de muertos por este conflicto fue de CERO MUERTOS; esto demuestra que durante la negociación con esta fuerza rebelde el conflicto se fue desescalando casi que automáticamente hasta llegar a esa gran cifra de cero vidas perdidas por la confrontación armada.

Esta semana también el periódico The New York Times publicó un artículo que habla sobre un rearme de las bases guerrilleras y donde dicen que a la fecha ya son 2.800 los ex combatientes que volvieron a entrenarse argumentando ellos entre otras, que su regreso a la guerra se debe a la indiferencia del gobierno Iván Duque que desde que llegó no sólo, no ha avanzado en la implementación sino que tiene a su alto consejero para el posconflicto, a su alto comisionado para la paz y a su ministra de interior “revisando” el estado de la implementación, congeló todo lo poco que se había avanzado en el anterior gobierno y no les ha brindado seguridad en ningún ámbito, ni siquiera frente al fenómeno paramilitar que avanza por Colombia como Pedro por su casa.

Esta falta de voluntad política ante un país en posconflicto no sólo se ve en lo dicho por los ex combatientes, también se evidencia en los más de 32 líderes sociales asesinados desde la llegada al gobierno, en su acción de levantar el equipo negociador con ELN y la negligente declaración de su ministro de la defensa poniendo una lápida en la espalda de todos los que hacen uso del derecho a la protesta social pacífica y organizada.

Una lástima de verdad que Iván Duque tome posturas tan adversas a la búsqueda de paz, una lástima que un tipo joven no se capaz de dimensionar el contexto histórico de su país o lo que es peor aún; una lástima que Iván Duque desconozca que sus acciones sólo llevarán a escalar nuevamente el conflicto y llevarán a que la trágicao notícia como la de los jóvenes geólogos se repita en un país que lentamente regresa al conflicto armado.

¡Iván está cumpliendo, Duque esta haciendo trizas la Paz!

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