Por: Pedro Juan Orozco

El reportaje del Senador Robledo publicado en El Espectador de hoy domingo 22 de enero de 2017, por su contenido es falaz y por su tono petulante, lo cual acompaña de actitudes propias de un misógino, como las que caracterizan a Donald Trump y que son motivo de protestas masivas por muchas mujeres en todos los rincones del mundo.

Hoy se puede decir, utilizando una vieja figura literaria, que un fantasma está recorriendo el mundo y no es otro que el populismo de derecha, y a ello le hacen eco todos los que, en Colombia, atacan de diversas maneras el proceso de paz, como Fernando Londoño, Salud Hernández, Alejandro Ordóñez, entre otros, todos a una, como en Fuente ovejuna, y Robledo viene haciendo lo propio, en forma sibilina, pero que en la medida en que el Establecimiento le da confianza, viene sacando sus uñas en forma desembozada. ¿Cómo así que considera la paz como un instrumento para meter el modelo neoliberal de contrabando?, cuando todos sabemos que es lo contrario; la guerra es producto y acicate de la desigualdad, y el neoliberalismo es la ideología de los más pudientes.

Robledo, al igual que lo hace la Derecha utiliza la estrategia del camaleón para darle un significado opuesto a lo que es una verdad de a puño; que la paz, no solo es la terminación del conflicto, sino vivir en democracia y, con ello dirimir nuestras diferencias sin recurrir a los métodos violentos.

Por eso le decimos al Senador Robledo: Es mentira que la Ministra Clara López haya tomado la decisión de excluirse del PDA; por el contrario, sigue defendiendo desde el Ministerio todas las causas en favor de los trabajadores, como la ampliación del reconocimiento de las horas extras, la prima de navidad para los trabajadores domésticos, la ampliación de la licencia de maternidad, los programas de formalización laboral y las políticas para el trabajo decente. El Senador Robledo piensa con el deseo y lo 2 que busca es que los amigos de Clara López le dejemos el espacio para que, sin la consulta de las bases pueda urdir una candidatura amañada, claramente divisionista del Partido y de las demás fuerzas democráticas y alternativas, con cuya actitud ególatra posibilita el camino a cualquiera que sea el candidato de la extrema derecha.

Su postura de “Ni Santos ni Uribe”, es falsa, como lo fue la posición de los socialdemócratas en el siglo pasado que permitió la subida de Hitler. Si el polo hubiera seguido su política del “Ni Ni”, hoy tendríamos de Presidente a Oscar Iván Zuluaga y, el proceso de Paz abortado y, no pocos, estarían fuera del País. En política no existe la neutralidad y lo que viene mostrando el Moir, con Robledo a la cabeza, es que hace todo lo que favorece a la Derecha y que perjudique a las fuerzas democráticas y alternativas.

Robledo utiliza en forma oportunista el nombre de Carlos Gaviria, soslayando el hecho incontrovertible de que, junto a Clara López, tomaron la decisión de apostarle a la Paz y optaron en 2014 por la candidatura presidencial de Santos, como lo hicieron las demás fuerzas de democráticas y alternativas del País, con la triste excepción del Moir.

Cuando Clara López decidió apostarle a la paz y, consecuente con ello, aceptar el Ministerio del Trabajo, lo hizo atendiendo el llamado de los 2 millones de colombianos que la acompañamos en la primera vuelta presidencial de 2014, para lo cual informó y obtuvo la aprobación del Polo, como consta en la declaración expedida por la Dirección Nacional el 25 de abril de 2016. Cosa diferente hizo Aurelio Suárez que, después de su fracasada campaña a la Alcaldía, entre bambalinas, se fue a trabajar como periodista del Grupo Santodomingo en Blu Radio; para lo cual no contó con la aprobación del Polo, habida cuenta que ni siquiera se tomó el trabajo de informarle a sus directivas. Ante este hecho, Robledo calla.

Pero si Aurelio trabaja para el Grupo Santodomingo, Robledo, sin despeinarse y en alianza con el Centro Democrático, se opuso al impuesto a las bebidas azucaradas, hecho que fue denunciado en un 3 excelente video por la you tuber de “La Pulla” (Las dulces mentiras de los congresistas, La Pulla, El Espectador, Dic. 15/16) y el otro con Ardila Lule.

Una característica del Senador Robledo es su impotable petulancia, se muestra como el mejor Senador, a pesar de que no cumple con la función principal, la de legislar, ya que nunca ha presentado un solo proyecto de ley, ni ha sido ponente de ninguno. Se muestra como si fuera el único honesto, el único coherente, el único sabelotodo, el único consecuente; pero en lo que sí es único es en el hecho de que jamás se le ve sonreír; su rostro inexpresivo y su aspecto de persona aburrida y amargada, obviamente que no le ayudan en su imagen de político, lo cual, como para Ripley, se pretende presentar como una virtud.

Robledo afirma que es el senador más votado, cosa que no es cierto, porque Uribe, su nuevo mejor amigo obtuvo muchos más que él, pero su votación de 192.000 es muy inferior a los 2 millones de votos que obtuvo Clara López en las elecciones de 2014; cabe entonces preguntar: ¿Si se siente tan seguro por qué le rehúye a una consulta, en igualdad de condiciones, con Clara, a la que no se cansa de hacerle matoneo en todas las formas y con todos los medios de que dispone?

Finalmente, cabe advertir la incoherencia del Senador cuando busca una amplia convergencia, pero si Clara lo intenta no le parece bien. Los amigos de Clara López solo exigimos igualdad de condiciones y juego limpio para definir la candidatura de las fuerzas democráticas y alternativas en la justa electoral de 2018. No pedimos más, pero tampoco nos conformamos con menos.

*Las opiniones expresadas en esta sección no representan al medio y corresponden exclusivamente a sus autores.

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