En días pasados publiqué un artículo sobre el papel de los medios de comunicación en la construcción de paz, en el marco de la firma del post acuerdo como resultado de las negociaciones del gobierno con la guerrilla de las FARC*. En este escrito trataba de explicar cómo el periodismo debe pasar en el cubrimiento de las noticias, de una lógica de guerra a una lógica de paz, que consiste en entender al ser humano que hay detrás del conflicto y desarmar el discurso de entender al otro como el enemigo. Un periodismo que sea capaz de construir diálogo desde la diferencia y evidenciar puntos que permitan los acuerdos. De la misma manera, exponía como debían cambiar la base de los contenidos los medios de comunicación que se dedican a la industria del entretenimiento, para pasar de una televisión del consumo a una televisión que eduque, es decir, pasar del entretenimiento a la recreación. Esto supone un mayor esfuerzo creativo, porque no se trata de abandonar el diseño de programas exitosos que producen rating y permiten vender la pauta publicitaria, sino de hacerlo desde una lógica que permita plasmar reflexiones para cambiar los comportamientos que generan inequidad social y desigualdad económica. En este sentido, explicaba que el papel de las organizaciones de marketing y publicidad es fundamental, ya que pueden exigir la producción de contenidos que ayuden a la construcción de paz, y diseñar pautas comerciales que incentiven los valores humanos y el sentido colectivo, por encima del individualismo egoísta.

En ese artículo me faltó analizar el papel de las Facultades de comunicación y el papel de los programas relacionados con periodismo, publicidad, cine y televisión, porque es desde allí, desde la formación profesional que promueve la educación superior, que se pueden empezar a dar cambios que ayuden a impactar la construcción de paz. Los jóvenes que hoy están formándose en estos programas en las diferentes universidades del país, serán los profesionales que estarán generando procesos creativos para la realización y producción de los contenidos que divulgarán los medios. Es necesario que todos los programas de comunicación y arte relacionados con la formación para la producción de medios, sean capaces de crear pedagogías que lleven a pensar la paz como elemento fundamental de la comunicación, que se piensen nuevas alternativas académicas y didácticas en esa lógica, de tal manera que se asuma una comunicación capaz de ofrecer alternativas para los derechos de la mujer, de los niños, de los jóvenes; que plantee reflexiones sobre el derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a una vejez digna, a la protección del medio ambiente y a reflexionar sobre una economía sostenible. Que desde la formación de los nuevos comunicadores se piense en la reivindicación de las comunidades afrocolombianas e indígenas que han sido maltratadas históricamente por una supuesta supremacía blanca.

 ¿Seremos capaces los comunicadores de aceptar los retos que nos corresponden en este proceso de construcción de paz? ¿Las facultades de comunicación y los diferentes programas relacionados con medios de comunicación serán capaces de asumir enfoques que les permitan generar una formación adecuada a las necesidades del país en los próximos años?

*Una comunicación en lógicas de paz, Revista Interacción No. 58, CEDAL, Comunicación Educativa, en: http://bit.ly/29GiCAT

Por: Fernando Gutiérrez

Fernando Gutierrez

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