Por: Rafael Ballén

En la revocatoria del mandato de un alcalde o gobernador se ponen en juego, al menos dos derechos: por una parte, el constitucional de participación ciudadana, y por la otra, el derecho político de la resistencia al poder despótico, arbitrario e inepto del mandatario que se pretende revocar. Sin embargo, en el caso concreto de Peñalosa esos derechos pueden resultan nugatorios. Quizá solo sirvan para medir el grado de “objetividad” de los grandes medios de comunicación frente a dos alcaldes.

En 2012 no se podía encender un radio, prender un televisor o mirar un periódico sin que se encontrara un ataque visceral contra Petro. En ese momento la punta de lanza eran las basuras. Cinco años después, para los medios el bandido sigue siendo Petro, mientras que Peñalosa es un dios. Tan pronto los cuatro grupos de ciudadanos se inscribieron para promover la revocatoria de Peñalosa, los medios saltaron en manada: convertir en cenizas al anterior y exaltar al de ahora, pareciera ser la consigna unánime. Por eso, hoy escribir una nota sobre este tema, es hacer la sumatoria de citas de pies de página de los principales medios impresos.

El editorial de El Espectador (05-01-17), dice: “Apoyar el revocatorio, creemos, es seguir fomentando una ciudad polarizada, con tensiones irreconciliables y, sobre todo, atrasando la búsqueda del desarrollo que beneficie a todos los habitantes […]. ¿No sería mejor seguir fomentando debates frontales sobre los temas álgidos, pero sin obstaculizar por completo que se ponga en marcha un plan para Bogotá?”

Según Semana (edición 1.810: 8 al 15-01-17), Peñalosa no ha podido hacer nada en 12 meses “porque la ciudad quedó descuadernada por doce años de gobiernos de izquierda […]. Era tal el caos dejado por el Alcalde Petro, que la sola tarea de poner la casa en orden requirió de un año”. La revista se empeña a fondo, no solo en contrastar la ciudad de las dos administraciones, sino en las virtudes de los mandatarios, excusando por anticipado la personalidad arrogante y omnisciente de Peñalosa. Petro es un hombre “comprometido con su ideología, pero un pésimo administrador […]. El actual alcalde no solo es un gran ejecutor, sino también posiblemente el colombiano que más conoce la problemática de Bogotá. Su temperamento e imagen son secundarios frente a esta realidad”. Para este medio, no importa que Peñalosa privatice la ETB, la educación y la salud, urbanice la reserva Van der Hammen o reprima con máquinas y policías a los habitantes de calle, él conoce su norte. “Peñalosa sabe exactamente para donde va y trabaja 18 horas para llegar allá”.

Para El Tiempo (editorial 17-01-17), “los avances en los distintos frentes reflejan un nuevo estilo y un nuevo rumbo que ha emprendido la ciudad tras una década de sinsabores […]. La revocatoria de la que se viene hablando resultaría, por demás, exótica: recaería sobre quien ha conseguido el respaldo del Consejo y del Gobierno Nacional a iniciativas como el metro elevado, la venta de activos y el saneamiento administrativo”.

Inspirados en la línea editorial de los dos diarios más influyentes del país, sus columnistas dan garrote a los revocadores y palmas a Peñalosa. Los Montenegro, en el diario de la familia Santo Domingo, compiten en elogios para quienes hicieron de Bogotá un oasis mientras Colombia era un Estado fallido, y en ataques a los “populistas” que la destruyeron. Para Armando (15-01-17): “¡Parece un mal chiste! Quieren revocar al alcalde Enrique Peñalosa porque no arregló en 12 meses el monumental despelote que crearon el desgobierno, los carteles de la contratación y el populismo desbocado de las administraciones anteriores”. Santiago (16-01-17), es más fantasioso en su parangón: “Unas administraciones que fueron incapaces de mantener el ritmo de modernización y resultados de las Alcaldías de Jaime Castro, Antanas Mockus y el mismo Peñalosa, cuando la ciudad se convirtió, no solo en un oasis en un país con un Estado […] fallido, sino en un modelo a repetir en el mundo”. Y, los articulistas del periódico del hombre más rico de Colombia no se quedan atrás. Luis Guillermo Plata (12-01-17), dice: “La revocatoria suena más a estrategia con sesgo ideológico de la oposición que a una intención clara de la ciudadanía por sancionar a su gobernante”. Gabriel Silva Luján (16-01-17), remata: “Muchos de los beneficiarios del populismo burocrático de Petro […]. se han organizado para promover la revocatoria de Peñalosa”.

La asimetría con la cual se viene tratando este tema, desde el primer día, hacen de la democracia –que establece la Constitución, y que podría dar lugar a la revocatoria de Peñalosa, porque hay causas de sobra–, un simple aviso: un aviso tras el cual se esconde la tiranía del dinero y de los grandes medios.

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