“Busquemos cantando paz para mi pueblo, yo no quiero  llanto, quiero un mundo nuevo, Busquemos cantando paz para mi pueblo…”, con estos versos de la canción Pañuelos Blancos de Bety Ochoa y en medio de una música tenue en Matik Matik, lugar en el que se vive y se siente la música independiente, experimental y vanguardista, el cantautor, poeta,  gaitero y ganador del grammy  Fredys Arrieta, conversó con Otra Voz, de sus proyectos musicales, de sus inicios como músico y constructor de instrumentos como los tambores y la gaita.

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¿Cuándo inició su carrera musical?

“A muy temprana edad empecé a tocar y a elaborar instrumentos en el Departamento de Bolívar, a participar en festivales como: Fiestas del 11 de noviembre en Cartagena, Carnavales de Barranquilla, la fiesta ganadera en Montería…

¿Con qué grupo inicio?

Se llamaba sensación infantil de San Isidro, conformado en San juan, luego pase a la categoría aficionada con el grupo Gaitas y tambores de San juan, después pase a profesional en el año 1995, con el grupo los Bajeros de la montaña.

¿Además del grammy qué otros reconocimientos ha tenido?

Con los Bajeros de la Montaña varios compañeros hemos tenido la fortuna de participar en festivales   obteniendo los primeros lugares como mejor gaita hembra, gaita macho, mejor tambor alegre, mejor voz y en alrededor de 11 festivales en categoría profesional ganando primer puesto.

¿Cuándo empezó a tocar con los gaiteros de San Jacinto?

Desde el año 1993

¿Ahora qué se puede decir de la fusión que realiza con el grupo de jazz los Toscos?

Desde mi calidad de músico empírico, espero que las personas escuchen esta fusión  y que el público sepa que respetamos la forma natural de la gaita, que los sonidos tienen mil colores y sensaciones, que vamos a realizar pronto varios trabajos musicales incluso con un disc jockey, para experimentar y generar aperturas a nivel mundial, para que las personas conozcan nuestros instrumentos y su versatilidad.

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Foto: por Fabiola León

En medio de conversaciones entre amigos en el bar  en Matik Matik, Fredys Arrieta asegura que en medio del conflicto armado jamás se callaron las gaitas, pero que en ocasiones el silencio se apoderaba de los campesinos y músicos que las interpretaban. Les tocaban a todos los actores del conflicto porque los sonidos de las gaitas y tambores no discriminan e incluso un nuevo repertorio se está preparando para evidenciar al mundo, que jamás se callara la música  tradicional  y que en tiempos de paz, podrán decir y contar la realidad de los territorios.

finalizando Arrieta hace una invitación para que en próximos días se escuche el sonido de la gaita combinado con los beats y mezclas de un reconocido disc jockey.

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