Por Óscar Emilio Bustos B.

Poetas, cantores, danzantes, músicos, artistas, cultores del arte y trabajadores de la cultura: la Casa del Viento y la Promotora Cultural Zuroriente nos está convocando este sábado a la 1 pm para ofrecer nuestra solidaridad con un esfuerzo de construcción cívico – cultural que fue violentado con la quema de su sede principal, en hechos que ocurrieron el anterior 9 de enero en el barrio San Vicente Alto de la localidad de San Cristóbal, al suroriente de Bogotá. Hay que reunirse allí, frente a las cenizas, para avivar la llama del respeto y la esperanza en un mundo mejor. Para proteger un referente de lucha popular de más de 20 años por los derechos a la cultura y el bienestar, que también son fundamentales e inalienables.
Se requiere nuestra presencia para acompañar, abrazar y proteger a unos líderes culturales que han dado su vida porque el arte y la recreación valgan más que el maltrato y la ignominia con que la sociedad y sus autoridades mal forman a los niños. Como toda la comunidad marginal colombiana en los campos y en las ciudades, los niños y los jóvenes de este barrio sufren las violencias institucionales y familiares que los lanzan a la soledad, a la drogadicción y a veces al robo y el daño a los demás. Contra esta condición se levantaron los líderes culturales en la década de los años 80 y fundaron un grupo de teatro de sala y de calle y una revista literaria, al tiempo que realizaron centenares de talleres colectivos para estimular la creatividad y el coraje comunitario, es decir, la acción ciudadana en pro de la realización de los derechos. En la década siguiente, en el ya inservible local de expendio del cocinol construimos la Biblioteca Simón El Bolívar, dotándola de hermosos libros que contaron sus historias maravillosas a oídos y mentes seguramente receptivos.
Al tiempo, se emprendió la realización del Festival del Viento y las Cometas, cuya primera versión sirvió para que Antanas Mockus presentara su candidatura a la alcaldía de Bogotá entre decenas de elevadores de sueños y fracasara en su intento de elevar un rombo que resultó muy pesado. Este Festival lleva más de 20 versiones, año tras año, y hoy es símbolo emblemático de la localidad de San Cristóbal. Allí han sido invitados grandes actores, poetas y artistas que no han dudado en ofrecer gratis sus espectáculos.
Es el caso de Julio Ferro (además gran maestro que nos regaló muchos de sus conocimientos teatrales); José Urrego, Milcíades Arévalo, Víctor López Rache, Héctor Farfán, Pacho Piedad (qepd), Juan Carlos Moyano, Lucho Velasco, Lucho Ferro (El Guachimán de Sábados Felices) y sus hermanos; La Libélula Dorada, Marco Antonio López, los periodistas Jorge Cardona y en otra ocasión Pirry; los abuelos bailarines Los Victoriosos, que son otro poderoso referente cultural de nuestra localidad; el Cinep (Centro de Investigación en Educación Popular) y Colcultura (que así se llamaba antes el Ministerio de Cultura); y en fin, cientos y cientos de artistas y trabajadores del arte que avivaron el fuego de la alegría en San Vicente Parte Alta y otros barrios vecinos. Los testimonios que agradecen estos aportes están hoy circulando en las redes sociales, escritos por personas para las que la actividad cultural significó algo nuevo en sus vidas.
Llegado el 2000 nos dieron el segundo lugar de uno de los premios más apreciados por las organizaciones sociales colombianas: el Premio Cívico por una Bogotá Mejor, que recibimos de manos del propio Mockus, entonces alcalde de Bogotá. Esto nos dio la fuerza necesaria para conquistar, en elecciones barriales, la junta de acción comunal de San Vicente Alto, desde donde durante 8 años realizamos un Ensayadero Musical, una Farmacia Comunitaria, un Restaurante Comunitario y un Club de Abuelos, que convocó a 95 hombres y mujeres de la tercera edad, con los que construimos la historia oral de nuestra comunidad y con los que fuimos a conocer el mar. En 2011, gracias a Arquitectura Expandida se elevó el segundo piso de la Biblioteca Simón El Bolívar y allí se construyó la Casa del Viento, donde se realizaron decenas de nuevos proyectos culturales. Este es el espacio que acaba de ser incinerado por manos criminales. Por todo esto no se entiende que algunos de los viejos líderes comunales del barrio (hoy en la junta comunal) agredan verbalmente a los promotores culturales, arriesgando su vida e integridad.
En este contexto es que algún irresponsable prendió fuego a la Casa del Viento. Amigos y artistas: Hoy su presencia se pide con urgencia para que avivemos el fuego de la solidaridad y la reconciliación, y para que a nadie se le ocurra otra vez prender la llama si no es para desatar la creatividad y el deseo de ser mejores seres humanos, encendidos en vigor y poesía.

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