Por: Wilson Ruiz Orejuela
Mucho se ha dicho de los problemas ambientales por causa de la contaminación del aire sufridos en la ciudad de Medellín, que motivaron la adopción de medidas urgentes por parte de la administración municipal, decisiones que fueron impopulares pero necesarias para evitar una afectación mucho más grave en la salud de sus habitantes quienes ya han padecido las consecuencias del incremento de partículas contaminantes en el ambiente.
Pero el problema ambiental no es solo de la capital antioqueña, son muchas las regiones que por una u otra circunstancia están sufriendo las consecuencias de no cuidar el medio ambiente. En Bogotá, por ejemplo, la Secretaría Distrital de Salud advirtió que las enfermedades respiratorias se incrementaron por cuenta de la contaminación ambiental.
De acuerdo con la entidad, por cada diez microgramos por metro cúbico que aumenta el material particulado, las consultas médicas por enfermedades respiratorias en niños y adultos mayores también se incrementan hasta en un veinte por ciento y esto trae otras consecuencias como el ausentismo escolar. Hay que diferenciar esas estadísticas con las relacionadas con enfermedades respiratorias causadas por las lluvias que azotan gran parte del país.
La Organización Mundial para la Salud también se ha ocupado del tema indicando que para un ambiente sano no se puede superar los veinte microgramos por metro cúbico y en Bogotá esta medición ha superado los 50 microgramos.
Autoridades sanitarias advirtieron sobre el aumento de consultas no solo por patologías respiratorias como resfriados, bronquitis, faringitis, laringitis o neumonía, también por afecciones a los ojos, la piel y oídos.
Para el caso, el Banco Mundial en diferentes reportes señaló que los problemas en salud por situaciones asociadas a la contaminación del aire obligan a destinar altos recursos provenientes del PIB de los países.
Más allá de la alerta de las autoridades sanitarias por la contaminación ambiental producida por las emisiones de gases, también hay crisis en algunas regiones del país a causa de las consecuencias ambientales por la minería, como ocurre en el departamento del Chocó cuyos efectos han sido denunciados por organizaciones no gubernamentales que advierten sobre la desaparición de varias especies de flora y fauna. En otras localidades, como es el caso de Cajamarca, Tolima, las protestas llevaron a que en una consulta popular los ciudadanos se negaran a la explotación minera de la región.
Por eso urgen políticas claras ambientales tendientes a prevenir que un futuro no muy lejano tengamos una generación de personas padeciendo continuamente patologías relacionadas con la contaminación ambiental. No podemos esperar hasta llegar a vivir situaciones como en Pekín, donde los habitantes están acostumbrados a caminar por la calle utilizando tapabocas. Incluso en muchas casas son instalados purificadores de oxigeno debido al alto grado de contaminación.
Aunque la industria debe hacer un gran aporte para evitar la contaminación del ambiente, al igual que las autoridades para establecer restricciones a las actividades más contaminantes, esta debe ser una labor de todos. Debemos concientizarnos y apropiarnos del tema haciendo mejor uso de agentes contaminantes que están a nuestra mano como los vehículos automotores, la energía eléctrica, equipos tecnológicos, manejo de residuos, en fin, estos casos se han tratado con amplitud durante los últimos años, pero al parecer no hemos dimensionado la gravedad del asunto.

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